

Quién soy
Por qué me volví el asesor que no desaparece
Incluye visita a tu propiedad. Sin costo ni compromiso.


Mi historia
Luego entendí que esto no es vender
En mi condominio veía vecinos que vendían un departamento nada más porque conocían al comprador. Se veía fácil. Con el tiempo me di cuenta de que ahí se acababa su chamba: cuando aparecía un banco, el INFONAVIT, el FOVISSSTE, una notaría, el Registro Público o un tema fiscal, ya no había quien resolviera.
Ahí decidí aprender la parte que nadie quiere aprender. Me endeudé para capacitarme. Y me volví el que sí sabe qué hacer cuando el trámite se traba.
También me metí al crédito hipotecario
Me involucré en el crédito hipotecario porque me topé con demasiados compradores que querían comprar y no tenían quién los guiara con su crédito. O peor: tenían un asesor que solo quería cobrar y el resultado nunca llegaba.
Hoy soy la misma persona que te consigue la propiedad y te arma el crédito. Sin mandarte con nadie más.
Me cambié porque no me dejaban ayudar
Entré a una inmobiliaria donde aprendí muchísimo, sobre todo a tratar a la gente. Iba creciendo bien y los clientes me recomendaban. Pero me tenían limitado a dos o tres colonias: llegaba un cliente feliz con mi trabajo, me pedía ayuda con otra propiedad en otra zona de la ciudad, y yo tenía que decirle que no.
Eso me frustraba más que perder la comisión. Un cliente satisfecho me hace más feliz que el pago —el pago es la alegría que viene después.
Por eso llegué a UR Home: aquí puedo atender a mis clientes en toda la Ciudad de México, con sus propiedades donde estén. Y puedo construir mi nombre mientras lo hago.
Empecé escuchando
Antes trabajaba en una empresa de transportes. Mi hermano —que se dedica a esto en Guadalajara— llegaba a las reuniones familiares con historias de clientes a los que les había resuelto un problema, y de lo contentos que quedaban. Eso me picó.
Siempre he sido de hablar mucho y de explicar lo que sé. Y si eso podía servir para algo tan básico como que alguien tuviera dónde vivir, quería estar ahí.
Cobró, desapareció, y yo me quedé cinco meses
Una clienta tenía un departamento en Benito Juárez y vivía en Alemania. Esto fue lo que pasó.


La póliza jurídica era falsa
Investigué el trabajo del asesor anterior y encontré algo que todavía me cuesta creer: el despacho que aparecía firmando no existía, y la dirección que daba era un terreno baldío.
Fui sus ojos en México
Ese asesor cobró y desapareció. Yo me quedé a resolver el problema que él causó. Por eso trabajo como trabajo.
La inquilina no quiso salir
Antes de buscarme, mi clienta contrató a un asesor que le consiguió inquilina. Cuando me pidió vender el departamento, la inquilina se negó a desocupar y dejó de pagar.
Cinco meses tardamos en recuperar el inmueble, con abogado y desalojo de por medio. Ella no podía estar aquí para nada de eso. Después lo vendimos y la acompañé hasta la firma de escrituras.
Mi promesa
Sin precios inflados, sin sorpresas el día de la firma
Te doy el precio que sí vende. No uno inflado para convencerte de firmar conmigo.
Reviso los papeles antes de publicar. Así no aparecen sorpresas cuando ya hay comprador.
Yo te contesto, siempre. Del primer mensaje hasta después de la firma.
Si algo se complica, me quedo. Los problemas son justo la parte que me toca resolver.
Es una manía que ya no puedo apagar
Fuera del trabajo


Y tengo una costumbre que ya no controlo: voy caminando por la calle, un centro comercial o un parque, y me sorprendo analizando los edificios. Qué tipología son, cuáles se venden, cuáles se rentan, en cuánto. Lo hago sin pensarlo.
Supongo que eso pasa cuando te gusta lo que haces.
Vengo de una familia de tres hermanos; soy el mayor. Cuando no estoy trabajando, estoy con ellos.
Con mi hermano, el que me metió en esto.
Cuéntame qué necesitas vender, comprar o rentar. Te contesto el mismo día hábil.
